Curso Voluntariado Transformador – M1. Algo para recordar

El análisis de la realidad para una persona que se dice seguidora de Jesús plantea constantemente la pregunta ¿desde dónde mirar? ¿qué significa tener una lectura creyente de la realidad?

Estos podrían ser cuatro rasgos de la mirada creyente a la realidad, esto es, de la mirada a la realidad que debe ser la mirada de Proclade Bética, como instrumento de la misión claretiana.

“Si no vemos, si no oímos, si no somos conscientes de nuestra responsabilidad en lo que sucede, no daremos una oportunidad a la Justicia, no habrá lugar en nosotros para la compasión, no será posible la hospitalidad… Para ver y oír los cristianos no necesitamos cámaras de vigilancia sino ojos de misericordia, no necesitamos sensores de sonido sino oídos atentos al clamor de los pobres, no necesitamos técnica sino corazón, no necesitamos razones sino fe. Para ver y oír, necesitamos hacernos con mirada y oído, corazón y fe de Jesús de Nazaret”.

Fronteras contra los pobres, fronteras contra Cristo.

SANTIAGO AGRELO. Obispo de Tánger.

Anota en tu cuaderno

Te planteamos que vayas deteniéndote en cada rasgo,
desde la pregunta por tu propia mirada.
¿Cómo te sitúas ante cada rasgo?

 

1. Una mirada profética

La mirada profética hermana las convicciones con las responsabilidades e incorpora los afectos a la razón; está hecha simultáneamente de información y de sentimientos, de razón y de afectos, de inteligencia y de emociones. Como sugería, Theodoro Adorno “dejar hablar al dolor es la condición de toda verdad”. (Joaquín García Roca. Voces y susurros de esperanza. 2004).

El profeta Jeremías vivió en uno de los períodos más difíciles de la historia del Cercano Oriente. Pero Dios le mostró una visión del futuro que ponía las calamidades que allí aparecían en una perspectiva de esperanza: fue capaz de anunciar la Buena Noticia de la salvación sin dejarse llevar por el pesimismo. “He aquí, vienen días -declara el Señor- en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra” Jeremías 23,5-6)

2. Una mirada profunda, más allá de los impactos mediáticos

Esta mirada tiene que ver con la viñeta que la ilustra. La muerte del niño sirio Ailán tuvo un poderoso impacto mediático que apenas duró y que no cambió de forma significativa la opinión sobre la crisis de las personas refugiadas que huyen de guerras y conflictos… y de tantos niños y niñas, hombres y mujeres, que mueren en el intento de buscar un espacio seguro.

¿Qué te dice?

La mirada creyente, arraigada en la fe, no se deja llevar por el efectismo, la inmediatez o la sensiblería del corto plazo. Es reflexiva, estructural y nace de la convicción profunda de que es posible y está en nuestra mano cambiar las cosas y acercarlas a lo que Dios quiere.

3. La mirada universal que no se deja llevar por el propio interés

No es fácil tener una mirada universal, podríamos traducir también una mirada por el bien común, en una sociedad individualista y autoreferencial como la nuestra. ¿Quién piensa en el otro, en la otra?

¿Quién piensa en todos, en todas?… Y sin embargo, lo propio de la persona que se declara seguidora de Jesús es considerar que todo ser humano es hijo/a de Dios y por tanto, hermano/a, y que es igual en dignidad y derechos, esté donde esté y sea cuál sea su condición social, sexo, raza, religión, procedencia o situación administrativa

En la consideración de que vivimos en una aldea global también es un ejercicio de mirada saber reflexionar continuamente sobre cómo nuestros actos pueden estar perjudicando a personas en otras situaciones y contextos: ¿Es indiferente que use el coche cuando realmente no es necesario? ¿o que abuse de la climatización del trabajo o la casa en invierno y en verano? ¿o que prefiera los alimentos procesados y con mucho embalaje? Es decir, esta mirada nos invita a que estemos constantemente haciéndonos dos preguntas: ¿Para qué? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

En la consideración de que vivimos en una aldea global también es un ejercicio de mirada saber reflexionar continuamente sobre cómo nuestros actos pueden estar perjudicando a personas en otras situaciones y contextos: ¿Es indiferente que use el coche cuando realmente no es necesario? ¿o que abuse de la climatización del trabajo o la casa en invierno y en verano? ¿o que prefiera los alimentos procesados y con mucho embalaje? Es decir, esta mirada nos invita a que estemos constantemente haciéndonos dos preguntas: ¿Para qué? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

4. La mirada desde dentro, desde abajo, desde la misericordia

Desde dentro— Sabiendo que yo formo parte de la realidad

Desde abajo— Situándome no por encima del bien y el mal sino como Jesús, “actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz” Filipenses 2, 8.

Desde la misericordia— La que aprendo de Dios, la que me aplico a mí mismo, pero especialmente a las debilidades de los demás y del mundo

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