Curso Voluntariado Transformador – M2. Profundizamos

1. El concepto de solidaridad y su relación con la motivación en el voluntariado.

La palabra solidaridad es una de esas que genera consensos “automáticos” aunque no exista coincidencia real en su contenido. O dicho de otra forma, todo el mundo se considera solidario, pero no todo el mundo entiende igual la solidaridad.

Siguiendo a diferentes autores (ver bibliografía) este podría ser un resumen de qué elementos debemos tener en cuenta en el concepto de solidaridad.

  1. a) La solidaridad nos remite a la idea del “bien común”. Como se lee en la encíclica Sollicitudo rei socialis, del papa S. Juan Pablo II, la solidaridad debe entenderse “no como un sentimiento superficial y vago por los males que sufren las personas cercanas y lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno, porque todos somos de verdad responsables de todos”.
  2. b) La justicia es el requisito previo de la solidaridad.

“No existe la solidaridad sin justicia, ésta es su expresión básica y primera; ser solidario es antes que todo cumplir con el correspondiente deber. La solidaridad exige la justicia y la presupone en cuanto que ésta afirma la dignidad moral del sujeto humano y la igualdad entre todos los seres humanos” Joaquín García Roca.

Por tanto, la justicia es tanto un valor moral que orienta nuestra acción, como una condición ética que conforma la sociedad, no es sólo una virtud moral, sino un principio ordenador de la sociedad. El dinamismo de la justicia gira en torno a la igualdad, exige dar a cada uno y cada una lo suyo y se entiende como una defensa de la autonomía y de la consistencia del ser humano. El dinamismo de la solidaridad gira en torno al reconocimiento de las diferencias entre los seres humanos, postula la universalidad de sus derechos esenciales y se orienta primariamente a quienes no los tienen garantizados.

  1. c) La solidaridad es una actitud moral que cambia la vida en orden a implicarla en la vida de otros y otras. En este plano se convierte en un modo de ser, de comprendernos como seres humanos. No es un ejercicio indoloro, epidérmico, que ni me interpela ni me obliga, sino una opción que genera cambios en mi forma de vivir y pensar. Una respuesta solidaria es radical: actúa en la raíz y sobre las causas. La solidaridad es un motor transformador de la persona y la sociedad.
  1. d) La solidaridad es utopía y profecía. Con nuestro voluntariado estamos denunciando explícita e implícitamente las injusticias, al tiempo que proponemos algo nuevo.
  2. Conocer nuestras motivaciones profundas.

Aquí va un ejercicio de autoconocimiento, introspección y franqueza con uno mismo, con una misma. Se trata de ahondar en el YO, conocer qué ha provocado mi decisión de hacer voluntariado. No se trata de renunciar si descubro que mis motivaciones no son “puras”: a veces el Espíritu se vale de lo que nos conoce para llevarnos a su terreno. Se trata de ser consciente, para procurar reorientar mis deseos, pensamientos, acciones… si fuera necesario.

Mira atentamente la imagen y anota en tu cuaderno

con qué cosas te identificas y aquellas que crees que pueden faltar en una y otra columna. ¿Por qué crees que aparecen calificadas como positivas o negativas?
En el modelo tradicional de voluntariado, el objetivo es prestar un servicio gratuito, para responder a una crisis o resolver un problema. En el modelo transformador del voluntariado, el objetivo es, además, a través de la experiencia, desarrollar y fortalecer la empatía. El foco principal del voluntariado transformador es el cambio que se produce en los propios voluntarios. En el modelo tradicional, el éxito de una acción se define por el número de tareas completadas (por ejemplo, número de cajas de alimentos empaquetadas). La experiencia no lleva a los voluntarios a cuestionar sus creencias y valores y no se produce ningún cambio en las perspectivas de los participantes. En las experiencias de voluntariado transformador, el foco se dirige hacia los cambios logrados y las personas impactadas. Este modelo lleva a los participantes a replantearse sus creencias y valores y su lugar en el mundo.

c. Ser consciente de los retos del voluntariado.

A lo largo del ciclo del voluntariado, muchos retos se plantean a la persona voluntaria. Tienen que ver con el punto sobre el concepto de solidaridad, con el que acabas de reflexionar en torno a las motivaciones y, también, con algunos de los rasgos que caracterizan a nuestra sociedad: inmediatez, apariencia, valorar sólo lo tangible y cuantitativo…

Aquí volvemos a proponerte una imagen para que sitúes tu propia experiencia de voluntariado y reflexiones sobre cada una de las cuestiones que te plantea.

Mira esta imagen y contesta en tu cuaderno

En el ámbito de tu voluntariado ¿cómo te sitúas respecto a las personas en situación de vulnerabilidad? Aunque sea una actividad voluntaria ¿crees que estás dispuesto o dispuesta a hacerla como una tarea de la que eres responsable y a la que te comprometes? Un voluntariado verdaderamente transformador exige formación ¿estás dispuesto a dedicar tiempo e interés a formarte? Tu actividad voluntaria puede interpelar tus valores y estilos de vida ¿has pensado en ello?
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